¿Es Bitcoin mejor oro que el oro?

A lo largo de la historia, diversos instrumentos han servido al propósito de preservar valor y facilitar los intercambios. Tras superar las dificultades que supone el trueque (porque no todos desean en todo momento lo que disponemos para intercambiar, y viceversa), y luego de haber probado con piedras, cristales, sales, ganado y demás, el oro se consolidó durante siglos como el mejor resguardo para la riqueza debido a sus propiedades. Hoy su reinado se ve amenazado por la aparición de una nueva tecnología digital: Bitcoin.

Para entender por qué Bitcoin pudiera superar al oro como dinero o reserva de valor es necesario entender primero cuáles son las propiedades que han hecho del metal precioso la mercancía elegida históricamente para cumplir esta función.

Ventajas y desventajas del oro

Hoy nos parece evidente que utilizar alimentos o cualquier cosa con fecha de caducidad para almacenar riqueza a largo plazo, es una mala idea. Dejar en herencia una bóveda llena de pescado, probablemente te haga un abuelo frecuentemente recordado por tus nietos, pero no por ello muy querido. La durabilidad, por tanto, parece un factor indispensable para el buen dinero.

No hay muchas cosas en la naturaleza que permanezcan inalteradas ante el paso del tiempo. La resistencia al desgaste es una característica difícil de conseguir, sobre todo cuando nuestros horizontes temporales de preservación de riqueza trascienden nuestra vida y se tiene la expectativa de dejar un legado. Los llamados metales preciosos son de esas pocas cosas que mantienen sus propiedades ante la erosión de los años y, además, tienen otra propiedad que les da valor: su rareza y escasez.

Esta escasez se corresponde con aquella de nuestro tiempo de vida. En última instancia, el dinero es la traducción del tiempo, esfuerzo y conocimiento que aplicamos en nuestro trabajo. Por lo tanto, como recompensa, queremos recibir a cambio algo que sea relativamente equivalente al precioso tiempo vital que dedicamos a un producto. Si se nos pagara con algo cuyo suministro pudiera aumentar discrecionalmente, (digamos, papel) de tal manera que la mayoría de las personas tuviera tanto papel que dejara de percibirlo como raro y precioso, el valor de nuestro tiempo de vida invertido en trabajar y agotado para siempre, se devaluaría. De ahí la importancia de la escasez.

Pero el uso de oro como medio de intercambio no ha estado libre de dificultades. Puede ser muy pesado de portar en grandes cantidades. Dividirlo para pagar bajos montos resulta impreciso. Aún con la tecnología que existe actualmente, se siguen dando casos de falsificación, sin mencionar que esta tecnología suele ser costosa y limitada. El metal precioso también es fácil de robar o confiscar mediante la fuerza, además que los costos de almacenamiento y resguardo son bastante elevados.

Solucionar estos inconvenientes fue de las razones que dieron paso a la imposición de las monedas nacionales como las conocemos en la actualidad, es decir, sin anclaje en oro. Sin embargo, al ser una institución humana la encargada de gestionar el suministro en vez de los límites propios de la naturaleza, tal como sucede con el oro, se ha visto en repetidas ocasiones como esta autoridad ha dado paso a la inflación del circulante y a la consecuente devaluación de monedas y, en última instancia, del poder adquisitivo y el tiempo de los ciudadanos.

Bitcoin como oro 2.0

Bitcoin fue creada como solución a los abusos de la confianza que supone el dinero fiat, colocando de nuevo sobre la mesa las ventajas del oro como reserva de valor. Sin embargo, al ser una versión digital de este metal precioso, la mayoría (si no todos) los problemas del oro son solventados. Hagamos una comparación de propiedades.

Escasez

Con el oro, debido a su rareza y a todo el trabajo necesario para su extracción, el ingreso de nuevas unidades en circulación ha permanecido relativamente estable y reducida con los años respecto al total del circulante. Hasta el momento, existen más de 200.000 toneladas de oro en circulación, e ingresan alrededor de 2.500 toneladas al año a ese suministro, es decir, 1,25% de crecimiento.

Con todo, el aumento de la demanda y mejoras tecnológicas pudieran impulsar una mayor extracción. Además, nada priva la posibilidad de encontrar nuevos yacimientos; no hay un método preciso para determinar cuánto oro existe en total en el planeta. Por último, tampoco existe una forma inmediata en que cualquier persona pueda contabilizar el circulante; solo se puede contar en las estadísticas oficiales.

Con Bitcoin hay plena certeza de que su suministro es inelástico y fijo. Determinado por código, solo existirá un total de 21 millones de unidades, a ser emitidas a un ritmo constante y decreciente. Nadie puede alterar discrecionalmente el suministro de Bitcoin, lo cual limita su oferta de manera inalterable. Además, el circulante actual puede ser consultado en cualquier momento por cualquier persona que corra un nodo, abaratando costos de cálculos y dándole un agregado de transparencia como instrumento económico. Son las ventajas del dinero programable.

Durabilidad

En este aspecto pudiera declararse un empate. Como dijimos, el oro es uno de los materiales más durables de la tierra. No se corroe, oxida ni quema. Solo se disuelve. Las mismas piedras de oro de hace miles de años siguen usándose hoy. La única forma de destruir oro es a través de reacciones nucleares.

Bitcoin, por su parte, tampoco puede ser destruido. El software es como un hongo que se reproduce en cada computador que corre un nodo. Mientras exista una versión del código en el mundo, la red puede volver a establecerse. Aún sin Internet, pueden establecerse conexiones de Bitcoin a través de métodos de comunicación como satélites, ondas radiales o redes de malla.

Portabilidad

A partir de este punto la competencia comienza a ponerse difícil para el oro. Portar y transportar oro es algo pesado, literalmente. Esto supone altos costos, tanto para llevarlo desde las minas al mercado, como para su posterior comercialización. Imagina realizar un pago transcontinental con oro; nada fácil.

Bitcoin ni siquiera tienes que portarlo. Al ser digital y criptográfico, donde sea que tengas tus llaves privadas, tendrás tus bitcoins. Transferirlo es tan sencillo como enviar un correo electrónico. Bitcoin hizo posible que enviar millones de dólares entre los lugares más lejanos del globo sea casi tan barato y rápido como enviar un mensaje a través de tu celular.

Almacenamiento

A menos de que sean unas pocas joyas heredadas de tu abuela, que hayas instalado una caja fuerte en tu casa o simplemente lo hayas enterrado en tu jardín, almacenar grandes cantidades de oro suele ser costoso. Por lo general son terceros quienes custodian el oro, procurando su seguridad ante ladrones. Y este servicio cuesta dinero. Además, sea en una caja fuerte de un banco o en un servicio especializado de almacenamiento, que tu oro esté en manos de un tercero lo mantiene en riesgo de confiscación.

Con Bitcoin, puedes almacenar todo tu capital de manera gratuita en una aplicación de escritorio o móvil. En todo caso, puedes invertir en un monedero de hardware para mantener tus llaves fuera de Internet y aumentar la seguridad de tus fondos, pero sería un gasto de una única vez. Si bien hay empresas que ofrecen servicios de custodia de bitcoins, teniendo tus monedas siempre en tu poder estarás exento de la posibilidad de confiscaciones, a menos de que se use la fuerza.

Verificabilidad

Las tecnologías para falsificar oro cada vez se hacen más refinadas. Así se demostró el año pasado en China, con uno de los mayores escándalos de falsificación de oro de los últimos tiempos. Lo cierto es que puede ser difícil identificar oro falso. Y si bien hay pruebas con ácidos, sonidos y hasta magnetismo, el oro sigue siendo falsificable.

Bitcoin, por su parte, es infalsificable. El sistema está constantemente validando que los bitcoins que se están intercambiando no han sido gastados anteriormente y que son, en efecto, gastables y legitimos. El nivel de seguridad de la red es tal que no se le puede hacer trampa. Y como dijimos anteriormente, cualquier usuario que corra un nodo puede verificar en todo momento que las reglas se estén cumpliendo y que el suministro se encuentra funcionando tal como fue programado para funcionar.

Sí pueden crearse nuevas criptomonedas que pretenden ser Bitcoin para estafar a las personas, gracias a que la tecnología es de código abierto. Pero este tipo de falsificaciones son externas a Bitcoin como red y no una falsificación de la moneda.

Divisibilidad

Históricamente, la divisibilidad ha sido uno de los mayores inconvenientes del oro para ser utilizado como medio de intercambio. No es fácil dividir lingotes u onza en unidades más pequeñas para realizar pagos. Y alcanzar la precisión y la uniformidad en las medidas, es necesariamente un proceso industrial.

Bitcoin es divisible hasta por cien millones. La cienmillonésima parte de un bitcoin es lo que se conoce como un satoshi. Puede ser dividido a placer según sea el monto necesario a pagar, lo cual facilita su división a la hora de realizar pagos.

Conclusión

El uso como dinero tanto del oro como de Bitcoin tiene una enorme ventaja frente a las monedas nacionales: no les pertenece a nadie, no es la obligación de pago de nadie y no es la responsabilidad de nadie. En tanto mercancías libres, nadie puede defraudar o traicionar la confianza aumentando arbitrariamente el suministro y devaluando la riqueza de todos los poseedores de ese dinero. En este sentido, ambos son dineros de libertad que protegen las libertades civiles frente a gobiernos despóticos que usen la inflación como forma de enriquecimiento personal y de empobrecimiento poblacional.

Con todo, en la medida en que Bitcoin desmaterializa las propiedades del oro, lo aventaja con todos los beneficios y la practicidad que supone el mundo digital.

En nuestra comparación pudimos ver cómo Bitcoin lleva más allá las propiedades del oro al resolver sus problemas. En este sentido, Bitcoin llega a ser mejor oro que el oro.


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