Bitcoin se ha convertido en nada más que la nueva camiseta del Che Guevara

Bitcoin prometió crear una nueva normalidad en las finanzas, pero resultó ser nada más que la vieja normalidad con una nueva cara.

La maravilla del universo es que está siempre en movimiento y, por eso, todo cambia con el tiempo. Entonces, cualquier cosa puede ser algo completamente diferente mañana, así, sin garantías.

Karl Marx expresó esto brillantemente con la frase “Todo lo sólido se derrite en el aire”. Lo mismo ocurrió con Bitcoin (BTC), que a lo largo de los años ha sufrido transformaciones, y de una idea ciberpunk, se ha convertido en una simple camiseta del Che Guevara.

Sé tu propio banco

Las siguientes palabras, que Eric Hughes publicó en “A Cypherpunk’s Manifesto”, fueron la gran orientación de los desarrolladores en la creación de e-cash, o dinero electrónico, que era universal, privado y sin control:

“Los ciberpunks nos dedicamos a construir sistemas anónimos. Defendemos nuestra privacidad con criptomonedas, con sistemas de reenvío de correo anónimo, con firmas digitales y con dinero electrónico”.

Fue esta idea la que dio origen a Bitcoin, un dinero descentralizado orientado a la privacidad y a que cada uno sea su propio banco.

“Canciller al borde de un segundo rescate para los bancos”: esta frase de The Times incluso se registra para siempre en el bloque de génesis de la cadena de bloques de Bitcoin. Sin embargo, el tiempo ha transformado a Bitcoin, y de un círculo restringido de criptógrafos, BTC ha conquistado el mundo y ha llegado al Fondo Monetario Internacional, al Banco de Pagos Internacionales, al G-20 y al G-8. Quién sabe, antes de la luna, puede llegar a Marte.

Entonces, a medida que Bitcoin cambió, también lo hicieron las ideas a su alrededor. El deseo de privacidad dio paso a “hacia la luna”, y el fruto de un manifiesto se convirtió en un producto más de lo que buscábamos “combatir”.

Solo el próximo pico histórico

Hoy en día, en lugar de las frases “incluir personas no bancarizadas” y “ser tu propio banco”, celebramos que los principales bancos tradicionales publiciten servicios de custodia de Bitcoin. En lugar de privacidad, nos apresuramos a tomarnos selfies con documentos en busca de límites más altos para operaciones, apalancamiento, opciones y futuros. Estamos felices de que los fondos multimillonarios y las grandes empresas y corporaciones estén comprando todo el Bitcoin que pueden, creyendo que ahora también son “Bitcoiners”.

En política, hay una frase que dice que si hiciste algo tan bueno y tan maravilloso para cambiar el mundo que hasta tus oponentes te aplauden, significa que hiciste todo mal.

Aplaudimos a los grandes capitalistas, a los que fueron rescatados por los gobiernos, a los que provocaron las crisis económicas ya los mismos bancos que nos escupen en la cara. Hoy estamos felices de sentarnos a su lado y venderles nuestro Bitcoin, creyendo que nos aman.

Celebramos que los países creen “regulaciones” para Bitcoin, destacando que aporta “seguridad” a la industria de las criptomonedas, y estamos “orgullosos” de ver que las empresas más grandes del mercado están colaborando con las autoridades para “revelar” hackers y agentes.

Muchos grandes jugadores se avergüenzan de decir que Bitcoin es utilizado por hackers, y olvidan la historia de BTC y su principal objetivo: ser dinero anónimo.

Aceptamos renunciar a nuestra intimidad para sentarnos a la mesa con quienes criticamos todo el tiempo, pensando que realmente nos aman cuando, en realidad, solo buscan ganancias.

La revolución que nunca llegó

Estampar “el fiat es una shitcoin” en billetes de un dólar es como ser un adolescente “independiente” que decide vivir solo pero cuyos padres pagan el alquiler, compran comida y lavan la ropa. Lo que importa es el valor en dólares que Bitcoin romperá (USD 30 000, USD 50 000, USD 100 000 o USD 300 000), el inventario y el flujo… a la luna.

“El fiat apesta”, pero cuanto más vale Bitcoin en dólares estadounidenses, mejor. Después de todo, lo que importa es que 1 Bitcoin siempre será equivalente a 1 Bitcoin. Importa cuánto compré y cuánto espero vender para comprar más.

Fuimos tan lejos como para encontrar personas “tontas” que cambiaron Bitcoin por pizzas o actuaron como Sirius, que vendió 5,000 BTC para ayudar a crear el primer exchange de Bitcoin. Haz gold y más hold para que pueda valer más y más, acabo de escuchar eso.

Acumula, acumula, acumula y acumula cada vez más valor en Bitcoin. Después de todo, es el “oro digital” y la “reserva de valor” de una nueva era. Pero la nueva normalidad no es más que la vieja normalidad con un nuevo rostro.

Las ballenas pasaron de nombres como “Joe007” a Paul Tudor Jones, MassMutual, MicroStrategy y otros inversores “institucionales”, los mismos que serán rescatados por el gobierno si se acerca una quiebra.

No tengo nada en contra de esto. Después de todo, “Lamborghini” y “Bitcoin lifestyle” ya formaban parte de este mercado, y el mundo, como todas las cosas, está siempre en transformación.

Estoy feliz de comprar mi Bitcoin, así como compro una camiseta del Che Guevara y enciendo un cigarrillo, creyendo que estoy “luchando” contra el sistema mientras espero que mi mamá me traiga la cena.

A la Luna. O mejor, “a Marte”, al estilo de Elon Musk.

Este artículo no contiene consejos ni recomendaciones de inversión. Cada movimiento de inversión y comercio implica un riesgo, y los lectores deben realizar su propia investigación al tomar una decisión.

Los puntos de vista, pensamientos y opiniones expresados aquí pertenecen únicamente al autor y no reflejan ni representan necesariamente los puntos de vista y opiniones de Cointelegraph.

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Author: Cassio Gusson

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