¿Debo comprar bitcoin? 6 preguntas que hacerse antes

Los ciclos alcistas del mercado de criptomonedas han sido, en estos 12 años de historia de la industria, momentos de olas de adopción. Nuevos participantes entran en bandada, atraídos por los nuevos récords de precio y por el ya tan extendido miedo a quedar fuera o FOMO. Aunque los números sean su mejor gancho, Bitcoin es mucho más que su precio. Aquí 6 preguntas que puedes hacerte para determinar si debes comprar bitcoin.

Qué estoy comprando

Una regla básica para no malgastar tu dinero es no comprar nada que no entiendas. Pero esta regla asume de antemano que entendemos el instrumento que utilizamos para adquirir otras cosas: el dinero.

La idea de dinero es algo que suele darse por sentado. Nacemos, y el dinero ya estaba ahí, anterior a nosotros y usualmente impuesto por el Estado bajo el que se vive. Así, está normalizado que los bancos centrales mantengan el monopolio sobre su producción.

Pero Bitcoin sacude esta asunción. Se esté a favor o se esté en contra, el hecho de que algo llamado criptomoneda haya sobrevivido y crecido durante más de una década de manera paralela a los Estados, hace que, al menos, comencemos a preguntarnos qué es el dinero y cómo debería administrarse. Surgen interrogantes como ¿alguien debería tener el monopolio sobre su emisión o debería ser libre? ¿El dinero debe imponerse o debe ser elegido por las personas? ¿Hay mejoras formas de dinero que otras? ¿Por qué se usa un instrumento como dinero en vez de otro? ¿Qué hace que algo sea un buen dinero?

Para muchos (sobre todo sus detractores), Bitcoin no es buen dinero. Arguyen que las variaciones bruscas de su precio no permiten tasar bienes y servicios, lo que dificulta los intercambios. Además, dicen que su oferta limitada a 21 millones de unidades, incentiva a atesorar en vez de a gastar debido a las expectativas de apreciación, por lo que lo tildan de instrumento especulativo y con efectos deflacionarios.

Para otros, es precisamente su suministro inflexible lo que lo hace una buena reserva de valor, pues nadie podrá inflarlo de manera arbitraria. Y contraargumentan que una mercancía tan joven y abierta al mercado global no puede simplemente pasar, de no tener ningún precio, a tener uno estable.

En este sentido, Bitcoin aún estaría en un proceso de monetización, en el cual los individuos que lo empiezan a conocer y a entender sus propiedades siguen explorando cuál sería el precio nominal que expresaría su valor fundamental.

Si Bitcoin servirá solo como activo de reserva para tesorerías, como depósito de valor para familias acaudaladas, como moneda de intercambio internacional, o si será el protocolo base para la infraestructura monetaria del futuro, es algo que aún está por determinarse, e inevitablemente el precio variará en consecuencia.

A favor o en contra, todas estas personas han pasado por un proceso de interrogación e investigación para entender de qué se trata esta tecnología inédita que apenas inicia su adolescencia, cuáles son sus posibilidades e implicaciones, y si vale la pena formar parte o dejarla ir, como una moda pasajera.

Preguntarnos qué es lo que estamos comprando e investigar en consecuencia, también nos ayuda a evitar caer en estafas y dejarnos embaucar por aquellos que prometen ser el nuevo y verdadero Bitcoin de manera fraudulenta.

¿Por qué comprar bitcoin?

Las causas que llevan a alguien a comprar bitcoin son múltiples y diversas. No todos llegan a la criptomoneda impulsados por un deseo de ganancias. Los hay quienes resuenan ideológicamente con un dinero global, neutral e inmanipulable; otros que quieren curiosear de qué se trata; y también hay quienes simplemente no tuvieron mejor opción.

Muchos residentes en países con economías estables y abiertas (políticos incluidos), perciben a bitcoin como una inversión, es decir, un activo adquirido con el propósito de generar un ingreso o apreciación futura. También, pueden haber hecho las matemáticas y entendido que, hasta una mínima inflación de 2% anual, sustrae un tercio del valor al dinero en apenas 15 años. Estas personas observan a Bitcoin desde la perspectiva del precio.

Quienes son más curiosos en materia de académica, puede que se sientan atraídos a Bitcoin por sus cualidades e implicaciones técnicas, económicas, políticas, filosóficas, legales y demás. A pesar de ser una conjunción de tecnologías preexistentes, es un experimento humano inédito el haber articulado las partes necesarias para sintetizar con éxito una forma de dinero electrónico entre iguales que no requiere de ningún tercero de confianza como un banco para su emisión o gestión. Son aún desconocidas todas las posibilidades de esto.

También están los que llegaron a Bitcoin por los valores y primeros principios que parece promover tácitamente. Para muchos hacktivistas y promotores del software libre y abierto, Bitcoin ha abierto las puertas a la monetización de lo que ha hasta ahora ha sido un trabajo altruista y filantrópico. Para anarquistas y libertarios, Bitcoin ha ganado una gran batalla al mantenerse como un dinero incontrolable por los Estados, al tiempo que ha hecho rentable la rebeldía.

Para personas que han vivido colapsos económicos y la expropiación de su patrimonio a través de hiperinflaciones, Bitcoin ha sido la mejor salida disponible para protegerse a sí mismos y a sus familias. Antes de Bitcoin, una persona en un contexto hiperinflacionario no tenía alternativa más que sucumbir junto con la devaluación de su moneda. Ahora cuenta con un salvavidas al alcance de un clic. También, para quienes se han visto en el aprieto de la desbancarización o la estancia irregular en un país extranjero, Bitcoin les ha permitido poder obtener ingresos sin necesidad de pedir permiso a un banco y enviar remesas en cuestión de minutos a cualquier parte del mundo.

¿Para qué compro bitcoin?

Hay tantos usos para el dinero como personas hay en el mundo. Desde el punto de vista de la inversión, bitcoin puede servir, tanto para hacer trading, como para atesorarlo en el tiempo con vistas a su potencial valor futuro. Para ambos casos, bitcoin y el resto de las criptomonedas tienen una característica distintiva respecto a invertir tanto en mercados de acciones, de derivados y hasta de divisas. Esto es: la autocustodia.

Con Bitcoin no tienes que confiar en que nadie más almacene tu dinero si no quieres; puedes almacenarlo tu mismo en tu propio monedero, siempre manteniendo buenas prácticas para garantizar la seguridad de tus fondos. No hay posibilidad de corralitos o limitaciones de retiros y liquidación.

La autocustodia de fondos y el intercambio p2p o entre iguales resta fricción a la hora de mover dinero a través de Internet, tanto nacional como internacionalmente. Si eres un viajero o un migrante, puedes disponer de la totalidad de tus ahorros en cualquier lugar donde tengas tus palabras de semilla. Si tienes que enviar remesas a tu familia en tu país de origen o si tienes que pagar un cliente que reside en el otro lado del océano, no tendrías que pagar comisiones de transferencia internacional ni esperar por los días de liquidación. Transferencias sin pedir permiso 24/7.

Si simplemente quieres vivir fuera del sistema bancario por las razones que sean, pero necesitas dinero para tu vida cotidiana, usando tarjetas de regalo como las de Bitrefill, o utilizando tarjetas de débito prepagadas con bitcoins, puedes pagar hasta la comida de la semana y vestir a tu familia.

¿Cuándo compro bitcoin?

El dinero puede ser visto como una traducción del tiempo y el esfuerzo que hemos invertido en ganarlo. En ese sentido, el tiempo es también una variable fundamental a tomar en cuenta para utilizarlo con racionalidad. Tanto quien llega a la vejez sin nada porque lo malgastó todo en la juventud, como quien muere llevándose todo a la tumba, pudiera decirse que no calibraron con precisión los tiempos de su dinero.

Con todo, decidir cuál será el momento oportuno para realizar un movimiento monetario es un arte que debe cultivarse. Cuando se trata de comprar bitcoins, hay sobre todo dos tiempos que deben contemplarse: el de entrada y el de salida.

Saber en qué parte del ciclo de mercado nos encontramos en un determinado momento es algo que requerirá estudio. Una regla tan básica que ya se ha convertido casi en un lugar común es comprar barato, vender caro. Sin embargo, muchas personas siguen siendo arrastradas por el miedo a quedar fuera propio de las fases alcistas del mercado y terminan comprando en la cima y, por miedo a perder más, venden, a pérdida, en el fondo.

Pero la cima y el fondo también son lugares relativos al horizonte temporal de tu inversión, es decir, a tu salida. Quienes compraron Bitcoin a 20.000 dólares en el 2017 y resistieron toda la fase bajista del mercado, hoy se encuentran con más del doble de ganancias. A pesar de la caída, mantuvieron su posición por el tiempo suficiente para no tener pérdidas. Claro que esto solo puedes hacerlo cuando no se trata de dinero que necesitas para vivir. De ahí aquella otra máxima, un poco más controvertida, de arriesga tan solo aquello que estás dispuesto a perder.

Tu horizonte temporal y tus expectativas de precio determinarán en buena medida tus momentos de entrada y de salida. Pero para que esto sea efectivo, debes contar con las herramientas y plataformas preparadas tanto para la compra como para la venta en el momento oportuno. No deberías esperar, por ejemplo, a que el precio llegue a 100.000 dólares para abrir una cuenta en OrionX y comprar tus primeros bitcoins.

Sé estricto con tu estrategia y procura minimizar en lo posible las emociones que te puedan distraer de tu objetivo. Esto también aplica si tu estrategia de salida es no vender nunca y poder vivir en el futuro directamente de tus bitcoins.

¿A quién le compro?

Una pregunta menos filosófica y más práctica que nos puede ahorrar bastantes disgustos. Ya llevamos varias máximas, pero esta ocupa un lugar especial en el imaginario bitcoiner: no confíes, verifica.

Los ladrones y estafadores de Internet se aprovechan del desconocimiento general que aún existe sobre las criptomonedas (y, en más casos de los que nos gustaría admitir, sobre el propio Internet) para hacerse con el dinero de sus víctimas.

Dos reglas básicas: desconfía de todo quien venga a ofrecerte ganancias con poco esfuerzo; y verifica la reputación de cualquier plataforma antes de darle tu dinero.

Nadie va a regalarte nada. Tanto las estafas de giveaway (aquellas de “envíame 1 BTC y te devuelvo 2 BTC”), como aquellas personas que te presenten a ese gurú de las inversiones, aquel que descubrió la fórmula mágica para nunca tener pérdidas, que tiene el toque de Midas para solo multiplicar el dinero y que quiere compartirlo con el mundo por una módica suma; todo es falso. ¿Los esquemas piramidales? Falsos. Una vez dejan de entrar nuevos inversionistas, se cae la piramide. Si tienes flojera y quieres hacer dinero fácil de la noche a la mañana, probablemente termines mal.

Esto no significa que no haya plataformas legitimas. Pero hace falta investigar para conocerlas. Es tan fácil como introducir unas palabras en tu motor de búsquedas favorito y leer, completos, al menos cinco resultados. Comparar plataformas. Buscar reviews. Leer los comentarios de otras personas sobre las herramientas y dilucidar poco a poco cuáles son los beneficios y perjuicios de cada herramienta. Eso sí, una vez que des con una plataforma que sea de tu agrado, fíjate bien en su URL. El phishing, ataque digital que usurpa la identidad de una web para robar a personas inadvertidas, puede ser evitado verificando que la dirección de la página esté bien escrita.

¿Cuántos bitcoins compro?

No tienes que comprar todo un bitcoin. La criptomoneda es divisible hasta por cien millones, por lo que, si así lo quisieras, podrías adquirir hasta 0,000000001 (aunque, al precio actual, probablemente no te sirva de mucho; ya veremos en el futuro).

La cantidad de bitcons que compres dependerá de tu entendimiento sobre esta tecnología y especie monetaria, así como de tu disponibilidad económica. En párrafos pasados, dijimos que la máxima de arriesga tan solo aquello que estés dispuesto a perder, era controvertida. Esto porque hay quienes en la actualidad sostienen que es más arriesgado mantener sus ahorros en moneda nacional que en Bitcoin, debido a las condiciones actuales y panorama futuro de la economía global.

Otra máxima bastante extendida (prometemos que será la última de este artículo) es no coloques todos los huevos en una misma canasta. Por más seguro que estés del instrumento en el que estás colocando tu valor, los eventos inesperados siempre pueden ocurrir (nadie a finales de 2019 esperaba una pandemia mundial, por ejemplo). Diversificar es la estrategia recomendada para reducir el riesgo. Pero diversificar en mercados no correlacionados. Aunque cada vez se reduce más la correlación, comprar diversas criptomonedas puede no ser tan buena estrategia para diversificar el riesgo.

Conclusiones

La respuesta a estas preguntas solo puede saberla cada persona, pues todas dependen del contexto y situación en que se encuentren. Por lo tanto, solo pretenden servir de guía estimular la reflexión y facilitar (o complejizar) la toma de decisión respecto a si empezar a participar en esta industria.

Tras doce años de existencia ininterrumpida y millones de usuarios alrededor del mundo intercambiando y creando valor 24/7, es poco probable que esta red desaparezca en el futuro cercano. Así que lo más probable es que permanezca ahí para ti cuando consideres que estás listo.


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