Las criptomonedas son el siguiente paso hacia una sociedad sin dinero en efectivo

Los consumidores tardarán en acostumbrarse a las criptomonedas, pero la educación es la clave para su adopción masiva.

Desde los pagos con códigos QR hasta las aplicaciones bancarias móviles, los consumidores de todo el mundo dependen cada vez más de las soluciones de pago digitales, especialmente a medida que la tecnología móvil se hace más omnipresente. Los esfuerzos de los gobiernos por impulsar las economías sin efectivo han sido un factor clave, ya que países como Singapur o Filipinas vieron cómo sus bancos centrales impulsaban la adopción de los pagos sin contacto durante el apogeo de la pandemia del COVID-19. Como resultado, las tasas de uso de las plataformas de pagos digitales han registrado un crecimiento prometedor, incluso de hasta un 5,000% sólo en Filipinas.

Este aumento sin precedentes de los pagos sin efectivo también está allanando el camino para una mayor adopción de las criptomonedas, pues el número de usuarios de criptomonedas en todo el mundo alcanzó los 106 millones en enero. Aunque esto supone un impresionante crecimiento del 15% mensualmente, sigue siendo solo una gota en el océano si se compara con los 4,700 millones de personas que tienen acceso a Internet.

Pero mientras las criptomonedas siguen acaparando la atención de los medios, ¿qué hace falta para que se materialice la adopción masiva?

Un nuevo modelo de accesibilidad financiera

En la actualidad, miles de millones de personas en todo el mundo ni siquiera pueden acceder a los servicios financieros más básicos a través de los medios tradicionales y, por tanto, no pueden ahorrar ni gestionar su dinero de forma segura. En tiempos de caos económico, como este último año en el que las economías de todo el mundo se han tambaleado por el impacto de la COVID-19, la enorme brecha entre ricos y pobres se ha hecho más evidente. La pandemia mundial no ha hecho más que perpetuar la ausencia de una infraestructura financiera inclusiva, lo que ha llevado a que aproximadamente un tercio de la población mundial no tenga una red de seguridad financiera a la que recurrir.

Sin embargo, con las billeteras de criptomonedas, cualquiera puede transferir sus tenencias a nivel internacional sin necesidad de mantener un saldo mínimo en su cuenta, siempre que tenga acceso a Internet. Como las aplicaciones de criptomonedas se basan en cadenas de bloques descentralizadas, las transacciones se realizan entre pares sin la necesidad de intermediarios tradicionales como bancos o corredores. Esto se traduce en un importante ahorro en los costes de las transacciones, ya que las tarifas tradicionales de envío de remesas transfronterizas para pequeñas cantidades pueden llegar a ser del 7% tras tener en cuenta las comisiones de los intermediarios, tanto del lado del remitente como del destinatario. En cambio, las mismas comisiones para las criptomonedas suelen ser inferiores al 1%, independientemente del importe de la transacción.

Además, las plataformas altamente descentralizadas no necesitan permisos, lo que significa que cualquier persona con una billetera de criptomonedas y conexión a Internet puede prestar, remitir o comerciar con sus criptomonedas sin la validación de una autoridad central o intermediario. En su lugar, las transacciones son ejecutadas por contratos inteligentes, que las automatizan siempre que se cumplan las condiciones previamente codificadas. Más allá del ahorro de costes, considera también el ahorro de tiempo. Las transacciones de remesas pueden tardar varios días en procesarse, mientras que las criptomonedas pueden transferirse en apenas unos minutos.

Sin embargo, la mayoría de las plataformas de criptomonedas siguen pidiendo algún tipo de identificación formal como parte de su proceso de verificación de identidad y de conozca a su cliente (KYC). Esto puede ir desde un número de teléfono hasta una foto de identificación o una prueba de domicilio. Algunas plataformas adoptan un enfoque de varios niveles en el que, cuanta más información proporcionen los usuarios, tendrán acceso a más servicios. Si bien es necesario para el cumplimiento de los requisitos de conozca a su cliente y de lucha contra el lavado de capitales, esto plantea obstáculos a los usuarios que no poseen ningún documento de identificación formal.

Dicho esto, algunos exchanges descentralizadas, o DEX, mantienen vivos los principios de anonimato y trabajo trustless al no imponer el KYC a sus usuarios. La eliminación de la verificación de la cuenta y del tiempo de espera para la aprobación ha atraído a muchos hacia este tipo de DEX (como PancakeSwap, Uniswap y el DEX de DeFiChain) y ha hecho que las finanzas sean realmente accesibles e inclusivas para todos.

Más allá de las simples transacciones, las recientes innovaciones en el espacio de las criptomonedas prometen un sistema financiero mucho más equitativo en el que los no bancarizados y los infrabancarizados puedan acceder a más medios para crear riqueza. Si bien los productos DeFi, como la tenencia de tokens y el staking en un DEX, pueden ser algo complejos para este grupo de usuarios actualmente, los servicios simplificados de finanzas descentralizadas centralizadas (CeDeFi) y las mejoras en la educación financiera con el tiempo ayudarán a abrir la puerta a estas oportunidades de creación de riqueza inclusiva.

La educación es la clave para la adopción masiva de las criptomonedas

La adopción generalizada de tecnologías de pago digitales, como los códigos QR y la biometría, es sin duda una señal prometedora de que los consumidores se han familiarizado mucho con la tecnología digital. En la región Asia-Pacífico, más del 90 % de los encuestados afirmó que consideraría al menos un nuevo método de pago en el próximo año.

Además de las nuevas tecnologías de pago, la proliferación de la inversión minorista ha provocado un cambio de paradigma en el mundo de las inversiones, ya que el trading se ha duplicado en el último año. Plataformas sencillas como Robinhood y sus conocidas contrapartes de criptomonedas (como Coinbase) han hecho que invertir sea mucho más accesible para los inversores no institucionales.

Este aumento histórico de los pagos sin efectivo y de las inversiones minoristas hizo que el público estuviera más expuesto a diferentes tipos de activos. Sin embargo, en EEUU, un asombroso 84% de los adultos no están interesados en las criptomonedas o nunca han oído hablar de ellas. Aunque esto podría atribuirse a los aparentemente intimidantes tecnicismos que conllevan, ahora estamos en un buen momento para realizar una transición gradual hacia una sociedad más involucrada con ellas.

Por ahora, queda un largo camino que recorrer para ayudar a los consumidores más tradicionales a comprender mejor las criptomonedas. Los proyectos de criptomonedas, por ejemplo, harían bien en invertir más recursos en la creación de contenidos educativos para reducir la brecha de conocimiento, ya sea a través de guías o explicaciones detalladas. Mientras tanto, si se adopta un enfoque más centrado en la transparencia que busque desmentir los conceptos erróneos y garantizar que los usuarios sean conscientes de los riesgos asociados a las criptomonedas, se permitirá a esos usuarios navegar por su entrada en el espacio con mayor facilidad y confianza.

Las criptomonedas ocupan el papel protagónico en este movimiento

A medida que evolucionan las conversaciones sobre las criptomonedas, los gobiernos toman nota. Aunque el efectivo no se eliminará pronto, hasta el 86% de los bancos centrales de todo el mundo están estudiando lanzar sus propias monedas digitales en su intento de eliminar el efectivo. La primera moneda digital del banco central (CBDC) del mundo (el Sand Dollar) fue anunciada por el Banco Central de las Bahamas a mediados de 2018 y lanzada oficialmente en octubre del año pasado. El equipo tecnológico detrás de este proyecto fue dirigido por U-Zyn Chua, que pasó a cofundar DeFiChain.

Aunque las CBDC estarán reguladas por una autoridad central, su adopción enviará un profundo mensaje a los participantes en el mercado sobre la legitimidad de las monedas digitales. La introducción de las CBDC es, por tanto, un trampolín muy necesario para catalizar la adopción masiva de las criptomonedas.

A corto plazo, las criptomonedas no van a sustituir al sistema financiero actual, sino que van a crear su propio ecosistema, adecuado para una nueva generación de usuarios familiarizados con lo digital y lo financiero. Aunque los consumidores tardarán en acostumbrarse a las criptomonedas, esta tecnología naciente demostrará su valía a su debido tiempo al ofrecer servicios financieros más baratos, seguros e inclusivos para todos.

Este artículo no contiene consejos ni recomendaciones de inversión. Cada inversión y movimiento comercial implica riesgos, debes realizar tu propia investigación al tomar una decisión.

Los puntos de vista, pensamientos y opiniones expresados aquí son solo del autor y no necesariamente reflejan o representan los puntos de vista y opiniones de Cointelegraph.

Julian Hosp es el CEO y cofundador de Cake DeFi, una plataforma dedicada a proporcionar acceso a servicios y aplicaciones de finanzas descentralizadas. También es el presidente de DeFiChain, una plataforma DeFi construida sobre la red Bitcoin. Julian es un orador activo de la Oficina de Oradores de Washington y un asesor de los grupos blockchain de la UE. Julian se graduó en la Medizinische Universitat Innsbruck con un Doctorado en medicina.

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Author: Julian Hosp

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