El enfoque de la discusión sobre el clima en blockchain está perdiendo el punto

El consumo de energía de Bitcoin y su dependencia de combustibles fósiles perjudiciales para el clima ha suscitado debates tanto dentro como fuera de la comunidad blockchain.

Cuando la fiebre por los tokens no fungibles despegó a principios de año, muchos artistas preocupados por el clima expresaron su desaprobación por el consumo de energía de Ethereum. En mayo, Elon Musk hizo caer el precio de Bitcoin (BTC), alegando la energía consumida por la red como causa para que Tesla retirara sus planes de aceptar BTC como pago por sus autos eléctricos.

Ambos acontecimientos han provocado una oleada de debates dentro y fuera de la comunidad blockchain. En particular, los argumentos tienden a centrarse en dos áreas: el consumo de energía de Bitcoin y su dependencia de los combustibles fósiles perjudiciales para el clima frente a las energías renovables y, en segundo lugar, las ventajas de una plataforma blockchain frente a otra, generalmente centrándose en los modelos de consenso y promoviendo la prueba de participación como la opción más ecológica.

Cada debate está repleto de argumentos para ambas partes. Si el IPCC tiene razón, no se puede exagerar la necesidad de tomar medidas drásticas para ayudar a revertir algunos de los daños. Para ello, hay que centrarse en las aplicaciones positivas de blockchain.

Aprovechar los puntos fuertes de blockchain

Una forma significativa de que el impacto de la cadena de bloques sea ya sustancial es su capacidad para abastecerse de grandes cantidades de energía que, de otro modo, se desperdiciaría, la cual se agrega y se vuelve a encender para una mayor utilidad. El crowdsourcing de la energía desperdiciada está en consonancia con los principios de la economía circular, que elimina la cultura del descarte, para recircular los recursos disponibles en la medida de lo posible. Y la energía informática es un ejemplo.

Ya sea en un ordenador portátil personal o en un servidor comercial fuera del horario de oficina, hay una gran cantidad de energía informática ociosa desperdiciada en el hardware, sobre todo cuando no se utiliza. Al mismo tiempo, hay una gran demanda de potencia de cálculo que está siendo satisfecha por empresas como Amazon Web Services, que está construyendo continuamente nuevos centros de datos para dar cabida a esta necesidad.

Las redes de blockchain, como la plataforma de computación en la nube descentralizada de Cudos, redirigen la potencia de cálculo sobrante de los ordenadores inactivos y la destinan a un mejor uso, reduciendo el desperdicio en el proceso. Otras redes como Filecoin o Bluzelle se centran en los servicios de almacenamiento, pero el principio sigue siendo el mismo.

Descentralizar la red energética

Otros proyectos están utilizando este concepto para descentralizar las redes de energía. Brooklyn Microgrid es una iniciativa hiperlocal que permite a los “prosumidores” (productores y consumidores) de energía solar vender su excedente canalizándolo hacia una microrred donde otros participantes pueden comprarlo. Es el tipo de proyecto “actúa localmente, piensa globalmente” que demuestra que todo es posible si se está dispuesto a empezar desde cero.

En Viena, el gobierno había financiado anteriormente una iniciativa que permitía a los ciudadanos ganar recompensas basadas en tokens por identificar fuentes de residuos de calor que pudieran reciclarse de nuevo en la red energética. Una variación ligeramente diferente del mismo tema descentralizado, pero que utiliza los mismos principios de aprovechamiento de la tecnología blockchain para el bien común.

Credenciales ecológicas de confianza

La tecnología Blockchain también desempeña un papel fundamental a la hora de aportar transparencia y responsabilidad a los gobiernos y las empresas por su papel en la lucha contra el cambio climático. La transparencia en ESG (medio ambiente, social y gobernanza) es actualmente una prioridad en la agenda de los directores financieros tras la introducción del Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles de la UE a principios de este año. En sus términos más amplios, el reglamento obliga a los bancos e instituciones financieras a clasificar sus productos de inversión en función de sus credenciales ecológicas.

El uso de blockchain para almacenar y verificar esta información aumentaría la visibilidad y el nivel de confianza que los inversores pueden depositar en los productos con credenciales ESG. Resulta fácil imaginar un futuro en el que los consumidores y las empresas puedan elegir basándose en la clasificación algorítmica ESG de cualquier tipo de organización en la cadena de bloques.

Ya no bastará con ser la plataforma blockchain “menos mala”, y la comunidad está lejos de estar indefensa en lo que respecta a la emergencia climática. Dispone de una poderosa tecnología, junto con algunos de los mejores, más brillantes e innovadores líderes de pensamiento del mundo.

Está claro que la tecnología Blockchain puede aplicarse a un sinfín de casos de uso positivo que aportan más a la causa verde de lo que le quitan. Y al hacerlo, la tecnología Blockchain es un argumento más fuerte a favor de sus aplicaciones en el medio ambiente que en contra de ellas.

Los puntos de vista, pensamientos y opiniones expresados aquí pertenecen únicamente al autor y no reflejan ni representan necesariamente los puntos de vista y opiniones de Cointelegraph.

Matt Hawkins es fundador y CEO de Cudo Ventures, un proveedor de software global de computación en la nube y monetización, y de Cudos, una red descentralizada de computación en la nube que tiende un puente entre la nube y blockchain reciclando la potencia de computación no utilizada en el mundo. Anteriormente, fundó C4L en el año 2000, que fue adquirida en 2016 y fue uno de los ISP de centros de datos más rápidos del Reino Unido, dando soporte a alrededor del 1% de la infraestructura de Internet del Reino Unido, y fue ganador de muchos premios de rápido crecimiento, incluyendo: The Sunday Times Tech Track 100, U.K. Technology Fast 50 y Technology Fast 500 EMEA de Deloitte, y muchos más.

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Author: Matt Hawkins

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